Atenógenes Mejía Garcés, gran líder sindical y político

Ayer, en horas de la noche, y después de un largo batallar, de la mano de médicos y especialistas, dejó de existir nuestro compañero, Atenógenes Mejía Garcés. Fueron 47 largos días luchando contra una rara enfermedad, en la Clínica de Urgencias Bucaramanga.
Atenógenes fue un fogonero de las causas nobles y un ser lo suficientemente servicial, para granjearse y atesorar para sí, el cariño de los docentes del Cesar, tesoro que guardaba con profundo celo, pues sabía que ello, es lo más preciado que se llevan consigo, quienes gozan del cariño de su pueblo, tal cual lo plasmó en su obra musical Gustavo Gutiérrez Cabello, «El Cariño de mi pueblo»: «El que toda la gente me quiera, es un placer que me da la vida que muchos desearían…». Eso es lo que, finalmente, se lleva el viejo Ate, el inmenso cariño de sus maestros, a los que tanto sirvió y dirigió en las mil y una batallas, a la cual concurrió cada vez que fue necesario, blandiendo como arma predilecta, su elocuencia, su verbo hecho acción, sentenciando siempre, como causa principal de nuestros males, la indebida injerencia del imperio gringo, en los asuntos internos de nuestra nación.
Ahí y sólo ahí, anidan las causas de nuestros grandes padecimientos: falta de soberanía y autodeterminación, solía decir.

Su trasegar por el sendero de la brega política y sindical, la hizo al lado de Elías Fonseca, Raúl Arroyave, y Dora Esther Novoa, sus grandes mentores. Ingresó al servicio educativo en 1980, en la región de Poponte, corregimiento de Chiriguaná, en la vereda Mochila Alta, como docente sin paga, sólo lo que la comunidad campesina pudiera darle; su entrega fue tal y afín con lo que ella necesitaba, que se dieron a la tarea de buscar su nombramiento en propiedad, hasta lograrlo.
Una vez conquistó su vinculación en firme, asumió el honroso papel de líder sindical, el cual desarrolló con la entereza, que dicha actividad nos exige.
Cómo militante del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario «MOIR», realizó activismo político en el Polo Democrático Alternativo, «PDA», y hoy, al momento de su deseso, en las filas del Partido político «DIGNIDAD».

Libraba Atenógenes, en estos últimos días, dos grandes batallas, la de su reelección a la Junta Directiva Dptal de Aducesar, propósito que muy seguramente conquistará como su última presea dorada, mañana 24 de noviembre, reeditando las hazañas del Cid Campeador, con el apoyo y la fidelidad de los docentes del centro del departamento, Curumaní, Chiriguaná, Pailitas y Tamalameque; la otra, la de ganarse un tiempo más de vida para seguirse contando en las filas de los guardianes de la educación y los derechos del magisterio, esa la perdió, como seguramente también nosotros, en su momento, seremos vencidos, pero Ate, nuestro Ate, deja para los que seguimos dando vueltas al astro sol, un inmenso legado preñado de enseñanzas y ejemplar conducta, de apego a los principios que guían el accionar de los auténticos líderes sociales y políticos: coherencia y fidelidad a los sueños por una patria libre y soberana, que disponga como requisito para alcanzar el desarrollo de la nación, la implementación de una educación de calidad, que sirva para apalancar la ciencia y la tecnología, con derechos para los educadores.
Viejo Ate, puedes viajar tranquilo, tu elección está garantizada, los maestros, a quienes tanto serviste y protegiste, acudirán con fervor a la cita establecida y marcarán entusiasmados el #12 del tarjetón.

Frente de Educadores Tribuna Magisterial – Cesar

Gloria eterna a la vida y memoria de Atenógenes Mejía Garcés

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