Endeudados no hay dignidad

David Mora

11 de julio de 2022

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Se ha agitado el debate político en Villavicencio por cuenta del proyecto de acuerdo 016 de 2022, propuesto por el alcalde Felipe Harman al Concejo de la ciudad. Dicho acuerdo tiene como objetivo endeudar a todos los y las villavicenses por valor de $50.500 millones adicionales al endeudamiento ya aprobado en 2021 por valor de $80.000 millones, es decir, la idea es completar en menos de dos años, un endeudamiento histórico por más de $130.000 millones, ¡Ni Wilmar se había atrevido a tanto!

El argumento del alcalde, al igual que el de todos los alcaldes tradicionales anteriores que endeudaron la ciudad, es el mismo, “la ciudad necesita obras para la dignidad” y sí, es cierto, con tan malos gobernantes de orden nacional y regionales, es apenas obvio que las ciudades necesiten obras. Wilmar Barbosa y Juan Guillermo Zuluaga también justificaron su endeudamiento para vías, polideportivos, parques y viviendas, y recuerdo que, en su momento, junto con al alcalde Harman, nos opusimos a esos enormes endeudamientos; por tanto, la verdadera discusión es, ¿es correcto endeudar la ciudad en este momento?

Para entender el asunto, es necesario diferenciar los dos cupos de endeudamiento, el aprobado en 2021 y el solicitado en 2022, esto, porque todo endeudamiento per se no es malo, hay que analizar el momento económico del país y la ciudad, como también la destinación de los recursos y su ejecución.

En el caso del endeudamiento de 2021, es importante recordar que cuando construimos el Plan de Desarrollo Municipal (PDM), “Villavicencio Cambia Contigo”, se incluyó un cupo de endeudamiento por $80.000 millones justificado bajo los siguientes argumentos: Era necesario tener oxigeno (acceso a recursos adicionales) para afrontar el Covid-19 debido a que la línea política del gobierno local no era tradicional en su actuar, lo que indicaba ser contraria al gobierno Duque y esto como es obvio en un país centralizado, dificultaría la transferencia de recursos nacionales a la ciudad, pero además se estableció que la deuda adquirida no podía ser mayor a la que dejó Wilmar Barbosa ($89.000 millones) pues el concejal Harman no estuvo de acuerdo y había que mantener la coherencia del alcalde Harman. Así las cosas, llegada la pandemia que golpeó fuertemente a los habitantes de la ciudad, con tasas de desempleo superiores al 20%, la informalidad alrededor del 60%, empresas quebradas y caída enorme del ingreso de los hogares, era apenas obvio y justificable solicitar al Concejo la aprobación del cupo de endeudamiento de $80.000 millones establecido en el PDM como ocurrió el 03 de febrero de 2021 con el acuerdo 448.

Aun siendo correcta la solicitud y aprobación del endeudamiento de 2021, cabe preguntarnos ¿qué pasó con la plata? Se aprobaron, $22.000 millones para vivienda y solo se ha entregado un formulario de inscripción, fueron $18.000 millones para el parque Almaviva y no se ha movido ni una piedra, se destinaron $10.000 millones para el colegio Alfonso López y ahí va sin contratación, otros $10.000 millones que incluía la Av Colombia y apenas van en permisos ambientales, sin mencionar los otros proyectos, estos cuatro equivalen al 75% de los recursos solicitados que siguen en anuncios sin ejecución.

Por el contrario, el actual endeudamiento se solicita en condiciones económicas del país y la ciudad distintas a las de 2021, en palabras del alcalde, para el trimestre de marzo-mayo de 2022 Villavicencio fue “la tercera ciudad en Colombia con menor desempleo con una tasa de 10,7%”, cifra muy alentadora si recordamos que “en pandemia superó el 20%”. La economía se va recuperando, no como quisiéramos, pero va volviendo a los criticados índices económicos de antes de la pandemia y esta verdad de a peso no la puede negar la alcaldía, que luego de un análisis muy somero de la situación internacional y nacional, concluye que “Los grandes analistas internacionales, revisan las proyecciones hoy a la baja, el crecimiento del PIB de Colombia y en el mundo”, lo que es absolutamente falso, ya que para el periodo de formulación del proyecto de endeudamiento (mayo) “los grandes analistas internacionales” que no se citan ni se nombran -¿Por qué no existe? -, no estaban proyectando a la baja el PIB nacional, por el contrario, lo estaban proyectando al alza como lo hizo el Banco Mundial, la OCDE y otros; mentir en este solo hecho para justificar endeudamiento debería dar pie a archivar la intención de deuda a menos que, la alcaldía logre mostrar un solo “gran analista internacional” que haya proyectado a la baja el crecimiento del PIB entre abril y mayo de 2022, queda el reto. Además, sobre la base de analizar cifras por encima y sacar conclusiones falsas, la alcaldía agrega que “una situación así descrita impactará las finanzas territoriales del municipio, como consecuencia de una menor actividad económica, afectando el recaudo territorial y de hecho la inversión pública tenderá a reducirse”, lo que, de acuerdo a las cifras del mismo proyecto 016/22 tampoco es cierto, en la tabla 3, se proyecta al recaudo territorial aumentos superiores al 15% por año y en la tabla 4, “actualizada” el 23 de mayo de 2022 se proyectan crecimientos del 3% anual. La alcaldía debería explicar a cuál tabla le cree la ciudad, si a la 3 o a la 4 como también es necesario que actualice – con seriedad – sus proyecciones, ya que insiste en mantener una inflación de 3% para sus estimaciones, cuando la realidad es otra, en 2021 la inflación cerró en 5.6%, en mayo de 2022 fue de 9,07% y diferentes analistas económicos estiman que la inflación en 2022 será de alrededor del 8% como, por ejemplo, Fedesarrollo.

Para completar, la alcaldía estima que el costo de contratar los créditos por $130.000 millones a 10 años, con Findeter los ciudadanos deben pagar adicional, aparte del crédito, cerca de $29.000 millones o con la banca privada $51.000 millones, que es un 22,3% y 39,2% del valor prestado adicional respectivamente,  sin contar que con el aumento de la tasa de interés de intervención del Banco de la República en 150 puntos básicos, quedando en 7,5%, sin duda aumentará el costo del dinero tanto en Findeter como en la Banca Privada y por ende todas y todos tendremos que pagar más interés por el mismo crédito, intereses que se pagará con más impuestos o con recortes futuros al gasto, y por lo visto, con la aplicación a raja tabla del catastro multipropósito – instrumento de espoliación del ingreso de los hogares -,  el pago será con más impuestos, más predial.

Pero lo peor, es que el proyecto del alcalde se “preocupa mucho” por la reactivación económica y el desempleo, pero no dan una sola cifra sobre cuanto valor agregado va a generar la deuda y menos, cuantos empleos se van a crear, pura espuma. Así las cosa, lo mejor que le puede pasar a la ciudad es que el alcalde Felipe Harman, aprenda del concejal Felipe Harman cuando en 2017 sentencio que “claramente el crédito no va a ser la salida eterna para resolver este tipo de necesidades sociales, no tiene lógica ni sentido, cuando la misma dinámica del precio del suelo debería pagar ese tipo de obras”, pues bien sabía que endeudados no hay dignidad.

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