Tomado de: El Nuevo Siglo

En las elecciones presidenciales del 2022 habrá dos opciones de cambio para que decidan los colombianos: el candidato de la Coalición de la Esperanza, que reúne a los verdes y otros alternativos; y una más a la izquierda encarnada en Gustavo Petro.

Así lo indicó el senador Antonio Sanguino, uno de los precandidatos de la Alianza Verde. 

EL NUEVO SIGLO: ¿La decisión tomada en la Alianza Verde es que sus precandidatos vayan en marzo del otro año a la consulta de la coalición de la Esperanza con Fajardo, Robledo y otros?

ANTONIO SANGUINO PÁEZ: Eso es lo que hasta ahora está definido, que todos los que somos precandidatos en la Alianza Verde podamos ir a la consulta popular de marzo del 2022, con eso simplificamos el mecanismo de selección de un solo candidato porque finalmente el candidato del partido será el candidato de la Coalición de la Esperanza.

ENS: ¿Cuáles fuerzas se imagina pelearán la Presidencia en 2022?

ASP: Creo que va a haber una opción del continuismo, una opción de la permanencia en el poder del uribismo. Es una gran coalición que he denominado el ‘Pacto del Ubérrimo’, es un pacto que está fraguando el expresidente Uribe, que quiere repetirnos la dosis de Duque, elegir a alguien que él pueda controlar, y para eso está reuniendo todas las expresiones de la política tradicional, los clanes políticos familiares que son los que gobiernan en muchas regiones.

Está reuniendo a los partidos de la derecha política, al Partido Conservador, a los partidos cristianos, al Centro Democrático, está haciendo esfuerzos por sumar a Cambio Radical, a través del clan Char, y al Partido de la U, a través de Dilian Francisca Toro, y será una opción por supuesto muy poderosa porque además tendrá la chequera del Gobierno nacional.

Y habrán dos opciones de cambio que se han venido configurando en el último tiempo: una, la coalición de la Esperanza en la que está el verde. Una opción que va a ofrecer un programa de transformaciones en materia de política social, de reactivación económica y del aparato productivo, de consolidación de la paz y seguridad, de lucha contra el cambio climático y de lucha contra la corrupción.

Y una opción de cambio más situada a la izquierda que la encabeza Colombia Humana y Gustavo Petro, en donde está el Polo Democrático, el Movimiento MAIS, la Unión Patriótica, etcétera. Los colombianos tendrán la oportunidad en esta ocasión de escoger cuál opción de cambio les simpatiza.

ENS: ¿Cuáles son sus propuestas para la Presidencia?

ASP: Estoy proponiendo al país un acuerdo ecológico y social, que significa unirnos los colombianos, empresarios, trabajadores,  campesinos, empresarios del campo, ambientalistas, universidades y sectores académicos, organizaciones sociales y de trabajadores,  movimientos juveniles y de mujeres, fuerzas política todas, que permita que ese acuerdo establezca unas prioridades del país, primero para reactivar la economía y recuperar nuestro aparato productivo en clave de economía verde y transición digital.

Necesitamos un esfuerzo desde el Estado y desde el próximo gobierno, y desde los próximos gobiernos, para reconstruir nuestra economía, no para que tengamos un aparato productivo como el que teníamos antes de la pandemia sino que por el contrario, entendamos los cambios que nos obligan a hacer esas circunstancias de la pandemia y los cambios que ha generado en toda la humanidad para que nuestra economía esté a la altura de las grandes del mundo.

Segundo una reformulación de la política social, los programas que hemos tenido para enfrentar la pobreza, que ahora se incrementó con la pandemia, no son suficientes. Hay que hacer una política social con renta básica uniendo todos los recursos y adicionando recursos para disminuir la pobreza por la vía de mejorar el poder adquisitivo de las familias y las posibilidades de acceder a los bienes de consumo básico.

Se requiere una recuperación de la economía campesina, del campo. Hay que sustituir no solo coca, también gran minería , actividad ganadera extensiva, maderera, para convertir a Colombia en una gran potencia en la producción de alimentos.

La seguridad no depende de una política de guerra sino de paz, cumplir los acuerdos, ampliar una oferta de negociación política a los otros factores de violencia, en particular al Eln y avanzar hacia una paz completa, sostenible y duradera, que es la mejor manera de evitar masacres y asesinatos de líderes sociales.

Y un acuerdo para enfrentar el cambio climático, acelerar la transición energética, prescindir definitivamente del fracking y regular y controlar la megaminería, sobre todo evitarla en los sistemas de páramos y en fuentes hídricas. 

Por último es necesario un acuerdo para frenar la corrupción, que significa reforma en clave de reforma política, porque la corrupción  no solo es un asunto ético y moral, es la manera como se ejerce el poder político en Colombia.

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