Un alineamiento internacional rápido

Enrique Daza – tomado de Las Dos Orillas

12 de octibre de 2022 

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Dos declaraciones en menos de una semana, posteriormente a varios encuentros con autoridades estadounidenses significaron un alineamiento del gobierno de Petro con la política exterior de la potencia del norte en el asunto más crucial que atraviesa el mundo y que amenaza con una guerra de incalculables consecuencias.

En octubre 4 se dio a conocer una declaración mediante la cual 46 países de los 193 que integran la ONU, manifestaron un fuerte rechazo a la incorporación de cuatro territorios a la Federación Rusa. 29 de los países son de Europa. Ninguno de África, solamente Japón y Corea del Sur de Asia, de América solamente Canadá, Estados Unidos, Guatemala y Colombia a estos se añaden Australia y Nueva Zelanda, ningún país del Medio Oriente la suscribió. Los otros 147 países integrantes de la ONU no la suscribieron a pesar del intenso cabildeo que realizó Estados Unidos.  Los promotores de la declaración fueron el llamado Grupo de Amigos de la Rendición de Cuentas, promovido por el Instituto Internacional de la Paz, con sede en Nueva York y patrocinado por el gobierno de Estados Unidos.

Esta declaración fue presentada por Estados Unidos y Dinamarca al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, organismo del sistema de las Naciones Unidas integrado por 47 miembros elegidos por la asamblea general de acuerdo a una distribución de cupos por regiones. De los integrantes del Consejo de Derechos Humanos solamente Japón, Las Islas Marshall, siete países de Europa Occidental y cuatro de los seis de Asia o sea 11 de los 47 habían participado en ella.

Colombia participó desde el comienzo en la conformación y fue fundadora con otros seis países del “Grupo de amigos de la rendición de cuentas”, con la entonces canciller Marta Lucía Ramírez en marzo de 2022. Todo eso se hizo público cuando se realizaba la visita de Anthony Blinken Secretario de Estado de Estados Unidos a Bogotá, Lima y Santiago en vísperas de la Asamblea de la Organización de Estados Americanos. Evidentemente la visita de Blinken tenía el propósito de cocinar en la Asamblea de la OEA una declaración de condena a Rusia la cual se logró exactamente con los 24 miembros que necesitaba para ser aprobada, entonces el voto de Perú, Chile y Colombia eran cruciales y en este sentido la gira de Blinken fue exitosa. La resolución fue votada negativamente por los mayores Estados de América Latina, Brasil, Argentina y México, además de Bolivia y con la ausencia de Venezuela y Nicaragua, constituyéndose en la segunda ocasión en que el gobierno colombiano expresó su condena a Rusia, lo cual contrasta con la posición de varios países que han hecho llamados a una solución negociada y a pocos días de que en la Asamblea General de la ONU el presidente Petro hubiera planteado que:  “No nos presionen para alinderarnos en los campos de la guerra”. Al parecer no fue necesaria mucha presión para lograr un alineamiento de Colombia con la potencia del norte e incluso jugando un papel protagónico junto con Guatemala. Nada que se parezca al no alineamiento, la neutralidad o los retóricos llamados a la paz mundial.  Es prácticamente imposible que en las múltiples reuniones que el gobierno colombiano ha tenido en las últimas semanas con sus homólogos estadounidenses, no se haya tocado el tema que es el eje de la política exterior de ese país. El silencio en las declaraciones de los funcionarios colombianos sobre esto y sobre el futuro del tratado de libre comercio es demasiado revelador. A veces es más significativo lo que se calla que lo que se dice.

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