“La coalición de gobierno es un sancocho que me genera mucha desconfianza”: Jennifer Pedraza

Felipe García Altamar – Tomado de El Espectador

19 de septiembre de 2022

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La legisladora del partido Dignidad, que lidera entre otros el exsenador Jorge Robledo, reivindica las luchas del movimiento estudiantil y le pide al gobierno Petro priorizar más este tema. También critica a la oposición, a la que señala como “incoherente”.

Es su primera vez en el Congreso, aunque ya había estado en el Capitolio representando al movimiento estudiantil. ¿Cuál fue su primera impresión al sentarse en su curul?

Muy similar a lo que se entiende desde afuera. Cuando vinimos [al Congreso], Ernesto Macías nos cerró el micrófono. De alguna forma no me molesté tanto, porque muy poca gente me estaba escuchando. Eso sigue pasando hoy. Hay poca disposición al debate, a convencer y a ser convencidos. De alguna manera muchos ya tienen claros los intereses que representan y defienden y no son capaces de contemplar otros argumentos.

Ha sido decepcionante que personas que uno considera muy alternativas, que están dispuestas a dar luchas y debates, desde adentro uno los ve en una dinámica muy distinta. Por ejemplo, en el tema de disminución de salarios para mí es decepcionante que personas por las que había votado antes no apoyaran esta propuesta. Eso es un descaro. Por otro lado, ha sido muy apasionante porque me gusta mucho la política y me parece que, si uno lo quiere hacer bien, de manera rigurosa y detallada, sí se trabaja mucho. En general creo que es muy buen espacio para las tribunas del movimiento social.

Más de la mitad del Congreso es nuevo, pero en estas primeras semanas se han visto muchas prácticas de la política tradicional que prometieron cambiar. ¿Siente que hay una renovación?

Hay una concepción de que este es un Congreso de cambio, con personas alternativas, pero ha faltado mucho para hacer honor a esa expectativa. Por ejemplo, votar en aplanadora por un contralor tan cercano al Gobierno, cuando esos mismos sectores exigían que los entes de control fueran independientes. Eso es decepcionante. Al final, solo 26 congresistas votamos en blanco en señal de protesta porque de otra manera eso era una “tractoelección”.

El debate de la reforma tributaria no ha tenido la profundidad que requiere. Se radicó el mensaje de urgencia y eso elimina debates. Siento que no se ha discutido con suficiente detalle la reforma y me preocupa que al final se apruebe a pupitrazo, como siempre hacen. Y la semana pasada, el debate del robo de la paz que al final de la sesión estaba el 5% de los representantes. Son muestras de que hay un desdén por el control político y una costumbre de simplemente aprobar todo lo que el Gobierno dice. Hay un problema de la concepción del Congreso, que no está para legitimar todo lo que dice el presidente, sino que tiene una labor de contrapeso y de control político.

No creo que sea el mismo Congreso de años atrás. Nos falta mucho por mejorar, pero hay avances importantes en términos de liderazgos sociales que representan determinados sectores. Esta es la bancada alternativa más grande del Congreso en su historia y la pregunta es: ¿Qué vamos a hacer con eso? Hay que probarlo con leyes. Hay mucha gente nueva con muchas causas, pero este es el momento de saber cuántos proyectos de ley se van a tramitar, discutir con rigor y a aprobar. No todo lo joven es lo mejor. Hay cosas buenas, pero ojalá no sea solo un cambio de forma.

Después de la segunda vuelta pareciera que los líderes del centro desaparecieron. ¿Cómo analiza el papel del centro político?

Es difícil. Nuestro papel desde la independencia, al menos desde esta curul, es buscar el cambio por el que la gente votó. Si el Gobierno toma decisiones coherentes con ese discurso de cambio lo vamos a apoyar, pero si incumple sus promesas de campaña no lo vamos a respaldar. Ese es el papel que debemos adoptar los sectores independientes.

Pero hay voces como las de Fajardo, Galán o Amaya que poco se escuchan, mientras que Robledo, líder de Dignidad, está muy activo y parece estar casi en la oposición…

Dignidad tiene una posición de independencia. Hacerle oposición a Petro es un error histórico, porque tenemos un gobierno distinto que no ha sido elegido por los mismos sectores de siempre y que además se eligió con un programa y un discurso muy diferente al de los partidos tradicionales. En ese sentido creo que hay que darle tiempo y espacio, exigiéndole lo que prometió, pero no creo que estemos en el mismo escenario que si hubiera ganado Federico Gutiérrez o Rodolfo Hernández. Hay sectores políticos vinculados al Gobierno que son muy democráticos y en ese sentido la posición de independencia es correcta. Si hay personas del partido que están en la decisión de hacer oposición, no es la decisión de Dignidad.

La conformación de la coalición de gobierno fue compleja y, por momentos, sorprendente e inesperada. ¿Cómo ve al oficialismo?

Eso es un sancocho. Un mute, como diríamos en Santander. Muchas personas me dicen que si fuera presidente haría los mismos acuerdos, pero creo que el nivel de legitimidad que tiene Petro en estos momentos le da para decidir lo que quiere promover y saber quiénes no lo pueden apoyar. Es posible gobernar apartados de la lógica politiquera, denunciando a las personas que están haciendo presiones.

No creo que haya que ceder planteamientos por los que la gente votó por lógicas clientelistas de los partidos tradicionales. Darle ministerios a partidos que le hicieron campaña a otras candidaturas es muy grave y desapruebo eso. No responde al mandato por el que la gente votó. Incluso, congresistas del oficialismo a veces se preguntan a quiénes le ganaron, si en sectores del Gobierno están los mismos representantes de la política a los que iban a derrotar en las urnas.

Ese sancocho me genera mucha desconfianza, porque en política nada es gratis. Cuando veo la coalición de Gobierno siento que la posición de independencia es acertada para acompañar cambios, pero también para alertar cuando esas fuerzas tradicionales pesen más que la fuerza del cambio.

Ya lo mencionó y también lo han dicho muchos analistas: la oposición comenzó un poco floja. ¿Cómo ha visto el contrapeso al Gobierno en el Congreso?

Ellos no saben hacer oposición, que también debe tener un rigor. Uno no puede salir a rechazar cualquier cosa sin haberla detallado y estudiado. Eso pruebas que no les interesa la gente. La oposición ha caído en muchas inconsistencias, como oponerse a temas que antes apoyaron. Hay un alto nivel de incoherencia y falta de autocrítica. Toda la historia de Colombia han gobernado los partidos tradicionales, tuvieron 200 años para hacer un gobierno bueno y no lo hicieron, entonces esa incoherencia la gente la ha notado.

Se cumplió hace poco el primer mes del Gobierno Petro. No es mucho tiempo, pero permite hacer análisis. ¿Qué le aplaude y qué le preocupa de lo visto este mes?

Hay mensajes positivos, como la reforma tributaria mayoritariamente progresiva. Hay cosas que queremos que se ajusten, pero no estamos en el debate en el que estábamos con Carrasquilla. Lo malo ha sido imponer un contralor de bolsillo. Y lo feo, la forma en que se ha tratado el tema de la transición energética. Que la ministra de Minas diga que vamos a importar gas de Venezuela me parece que muestra un desconocimiento del sector. El asunto de la transición energética se debería abordar con más seriedad.

Su principal bandera es la educación, que no parece ser una prioridad del Gobierno. Poco se ha mencionado y Gaviria no ha tenido el protagonismo esperado. ¿Hacia dónde cree que va ese tema con este Gobierno? ¿Qué hará para que tenga más visibilidad?

Es muy grave que no esté entre las prioridades. Desde el primer día Roy Barreras dijo que las reformas política y tributaria son las prioridades, pero el sector de la educación fue muy importante para que Petro llegara a la Presidencia. Hay un mandato de que la educación sea central en este gobierno.

Soy ponente de presupuesto y una de las cosas que vamos a exigirle al Gobierno es que mantenga los incrementos presupuestales que se ganó el paro del 2018. Nuestra propuesta es que, mientras se reforma la Ley 30, se mantengan estos presupuestos para la educación superior pública.

El problema es que cuatro años se pasan muy rápido y lo que el Gobierno no priorice y se empiece a tramitar en el tercer año no tendrá cambios. Y, para mí, la educación es algo que no tiene espera.

Lo que sí ha sido una prioridad es la “paz total”. ¿Qué temas no se han abordado y que considera claves en las negociaciones?

Estoy a favor de buscar un diálogo de paz con el Eln. Este debate lleva al tema de la regulación de las sustancias psicoactivas, especialmente de la coca. Al final, la fallida lucha contra las drogas que ha promovido EE. UU. demuestra que no funciona y que no se ha disminuido de forma dramática la producción de droga, sino que países como el nuestro terminan cargando la sangre y la parte pésima de la guerra contra las drogas. Me gustaría que el Gobierno pusiera a nivel internacional el debate sobre la lucha contra las drogas, que ha sido fallida.

Otra de sus luchas, además de la educación, es el tema de género y diversidad. Este Gobierno prometió un Ministerio de la Igualdad, que prácticamente va en nada. ¿Qué tanto le preocupa?

Colombia necesita un Ministerio de la Igualdad. Es clave para atender no solo las necesidades de las mujeres, sino de las poblaciones racializadas e históricamente olvidadas, y todavía no hay pasos en ese camino. En principio, era más amiga del Ministerio de la Mujer, para trazar una política intersectorial que trate la política pública en materia de género. No es solo por crear más cargos, se necesita y ya tenemos experiencia de que es positivo, por ejemplo en Bogotá con la Secretaría de la Mujer que se craneó el Sistema Distrital de Cuidado que no tienen otras capitales y que ha recibido premios internacionales.

Sobre el tema del Ministerio de la Igualdad hay un fuerte debate por el nombramiento de Cielo Rusinque en el Departamento para la Prosperidad Social (DPS). ¿Cómo lo recibió, ya que era líder universitaria cuando estallaron las primeras críticas hacia ella?

La propuesta inicial, según lo que he escuchado, era convertir el DPS en el Ministerio de la Igualdad. Es un nombramiento horrible, yo era representante estudiantil de la Nacional cuando salió el informe con cientos de casos de mujeres y hombres acosados constantemente por profesores durante tres décadas. Cielo fue una de las asesoras legales de uno de los profesores que apareció en el informe y es un mensaje muy crítico darle la cabeza del DPS a una persona tan cercana a uno de los profesores que han perseguido a quienes lo denunciaron.

¿Qué otros proyectos, así no sean suyos, apoyará de forma decidida?

Lo que tiene que ver con libertades individuales. Vamos a apoyar el proyecto de regulación de cannabis de uso adulto. No debe ser ilegal y debería regularse. No soy amiga de prohibir en general y lo mejor es aproximar desde una perspectiva no punitiva muchas cosas que esta sociedad prefiere meter debajo del tapete. Por otro lado, las reformas a los entes de control como una garantía democrática.

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