¡El cambio no puede ser un maquillaje!

José Arlex Arias Arias

15 de agosto de 2022

Sigue a Arlex Arias en sus redes sociales

Se dio el cambio de mando en la Presidencia de Colombia, una de las ceremonias más fastuosas, suntuosas y publicitadas, quizás de la historia reciente de este país, amén de las expectativas creadas sobre los cambios que el Gobierno entrante de Gustavo Petro Orrego ofreció en campaña, que lo hicieron acreedor del Solio de Bolívar, de quien tomó su espada como símbolo de su Gobierno. Fueron miles de millones de pesos los que se gastaron en una ceremonia de transmisión de mando, mientras el presidente Gustavo Petro anuncia una nueva reforma tributaria que, como siempre, tendrá gran incidencia en los bolsillos de los colombianos por las pretensiones de recaudar $50 billones, con los cuales garantizará a la OCDE y a la banca multilateral el “honrar” el pago de la onerosa deuda externa.

“Quiero expresarles el orgullo y el honor que siento de haber servido a nuestro país”, afirmó el 6 de este mes el hoy expresidente Iván Duque Márquez, en una alocución de despedida a los colombianos, en la cual también resaltó que el legado de su Gobierno fue construido con hechos innegables; así informó la Casa de Nariño. “Un legado es aquello que alguien deja o transmite a quien en adelante continuará el camino. Los logros nos dan la tranquilidad de entrar a sus casas y decirles que el nuestro es un legado construido con hechos, con hechos innegables”, dijo Duque, en  uno más de una catarata de discursos “veintejulieros” que pronunció en todos los actos en los que participó en los últimos dos meses, pareciendo más un candidato en campaña que un presidente con el sol a cuestas y una desfavorabilidad promedio del 64 %.

Se fue Duque y su legado ha sido la profundización del modelo neoliberal, dejando un país en la miseria y pobreza, que tratan de paliar a través de unos subsidios que no resuelven los graves problemas de desnutrición, puestos de trabajo, servicios públicos, educación y salud, entre otros. Duque deja atrás un aparato productivo arrasado, agravado con la “despatrimonialización” vía privatizaciones y la aplicación de los Tratados de Libre Comercio, junto a las recomendaciones de la OCDE. También Duque se fue otorgando tres condecoraciones al presidente Petro con: La Orden de Boyacá en el grado de Gran Collar, la Orden de San Carlos en el grado de Collar y la Orden Nacional al Mérito en el grado de Gran Cruz Extraordinaria. Tal vez como presagio de que, como en el «gatopardismo», “cambie todo para que nada cambie”, paradoja de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, muy utilizada por los gobiernos colombianos.

Millones de colombianos han puesto la esperanza en que llegará “El Cambio”, pero el temor es qué tipo de cambio se haga. Colombia necesita un cambio en sus estructuras, de modelo de desarrollo; abandonar el neoliberalismo que en los últimos treinta años arruinó al país en beneficio de las multinacionales y el sistema financiero. Solo defendiendo la soberanía y la producción nacionales, protegiendo el mercado interno y adoptando reformas sociales que garanticen los derechos fundamentales de la población, hoy en manos de esos detentadores de las riquezas y el Poder, es como se puede comenzar a salir de la profunda crisis en la que se encuentra la Nación. El Cambio no puede ser una obra de magia teatral con la que se intente engañar al público porque siempre entre los asistentes se encuentran los pensantes que desenmascaran los engaños tras bambalinas. ¡El cambio no puede ser un maquillaje!

Cartagena – Bolívar, lunes 15 de agosto de 2022
JOSÉ ARLEX ARIAS ARIAS
Comunicador Social – Periodista
arlexariasarias@yahoo.com

Compartir publicación

Me gusta esto:

Me gusta Cargando...
A %d blogueros les gusta esto: